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Democracia y Política en América Latina Según el informe del BID, "el panorama de América Latina se caracteriza por partidos políticos débiles, apatía respecto de la democracia, un sistema judicial débil, bajos niveles de interés político y bloqueo político entre los poderes legislativo y ejecutivo". Para el IIEE, "con notables excepciones, la democracia en la mayor parte de los países de América Latina no ha respondido. Por el contrario, se ha visto asociada con la corrupción, la delincuencia y la violencia". El BID, indica en su informe que solamente el 35% de los latinoamericanos esta satisfecho con la democracia, frente a un 47% de los europeos. EL IIEE observa como "los mismos ciudadanos que hace 10 años derrocaron a los gobiernos militares y protagonizaron marchas, elecciones o plebiscitos, para instaurar a cualquier precio un gobierno democrático, están desengañados por la corruptela e inestabilidad social y económica acarreados durante su experiencia política." El informe del BID, considera que la apatía con respecto a la política y la aparente aceptación de la conducta arbitraria de los dirigentes ha llevado a algunos observadores - véase O'Donnell- a temer que América Latina se orientará a una especie de "democracia delegativa", en la que los ciudadanos eligen a los dirigentes y renuncian a controlarlos políticamente. Para el IIEE, una paradoja política ha sido que "los mismos ciudadanos que derrocaron regímenes militares autoritarios...han comenzado a abrazar una serie de nuevos dirigentes menos comprometidos con las bondades de las prácticas democráticas". Ambas entidades consideran que la democracia en América Latina aún está consolidándose, al admitir que el establecimiento de un sistema político democrático integral y estable requiere de tiempo. El IIEE, destaca como ejemplos de consolidación democrática en los últimos años, a Chile , México y Argentina. El informe del BID afirma, basado en encuestas, que el apoyo general en América Latina es al concepto de la democracia, pero que un respaldo marcadamente menor se dá a la democracia en la forma en que se practica en la actualidad. Sin embargo para el IIEE, el fenómeno del neopopulismo se está imponiendo en los países latinoamericanos tras una compleja transición del autoritarismo a la democracia por las dificultades sociales, políticas y económicas de una población que ha visto frustrado el sueño democrático acariciado hace dos décadas. Para el BID, la democracia requiere instituciones que protejan las leyes vigentes y salvaguarden el interés publico de la acción de políticos ambiciosos o corruptos, y para ello, juegan un papel importante la existencia de un poder judicial independiente y eficaz, así como una legislatura en la cual los partidos de oposición puedan vigilar la conducta de los funcionarios públicos del gobierno de turno. En América Latina el nivel de confianza en el poder judicial es muy inferior, especialmente en Perú, Argentina, México , Ecuador, Panamá y Venezuela. Y el bloqueo político causado por la presencia de gobiernos divididos y excesiva fragmentación partidaria, constituye un grave problema en algunos países de América Latina. Uno de los elementos importantes que llaman la atención en el informe del BID, frente a la falta de control sobre lo político, es el reducido nivel de participación política y los escasos medios de transmitir información política y cívica en muchos países latinoamericanos. Frente a esto consideran imperativo que las reformas políticas que se discuten en la región, concentren su atención en los sistemas electorales, la estructura interna de los partidos políticos, el poder judicial y la legislatura, y la participación política. Afortunadamente, ambos estudios coinciden en afirmar algo esperanzador y es que una "baja satisfacción" con la democracia no implica necesariamente un débil respaldo a los principios democrático (informe BID), lo que permite pensar que el apoyo de los latinoamericanos al sistema democrático dificulta la vuelta atrás (estudio IIEE). ver www.iadb.org, www.isn.ethz.ch
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