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Cumbre Presidencial Andina Los mandatarios iniciaron la cumbre en un país aun sacudido por los comicios en los que el presidente Alberto Fujimori obtuvo un tercer quinquenio consecutivo. El ambiente que precedió y rodeó a la cumbre, reflejó en todo momento la critica coyuntura política por la que atraviesa el país anfitrión. Días atrás, la Organización de los Estados Americanos, OEA, en su reciente asamblea general, había decidido enviar una misión de alto nivel a Perú para explorar alternativas de una democratización del país. En el momento en que se celebraba la inauguración de la Cumbre, manifestantes entre los que se encontraban grupos de estudiantes, representantes sindicales y miembros de partidos políticos, protestaban contra el presidente del Perú a unos 50 metros del lugar en donde se desarrollaba el evento, llevando pancartas en las que se leían frases como "señores presidentes no apoyen al tirano", otras con fotografías del gobernante peruano calificándole de ilegal, o llamando a la "insurrección popular." De la Cumbre se esperaban dos cosas: un pronunciamiento de los mandatarios que reflejara la tendencia a seguir en cuanto al futuro democrático de esta subregion andina -especialmente después de lo sucedido en Perú, y el desarrollo de la agenda prevista para este evento. Al inaugurar la reunión, el presidente del Perú convocó a sus colegas a unir esfuerzos hacia "un nacionalismo andino ampliado", con miras a superar "los nacionalismos cerrados y antihistoricos" y los invitó a consolidar la unidad nacionalista de la CAD a fin de insertarse mejor como bloque económico-político en el mundo globalizado de hoy."Este es el desafío del siglo 21" y añadio: "Esta cita reafirma la fe en nosotros mismos y en su fuerza, por cuya convicción hemos superado juntos mas de un reto y la amenaza de desencuentros que hubieran hecho naufragar este proyecto". Para los observadores del evento, lo que buscaba Fujimori con este mensaje era el de asegurar un cuadro de inserción regional antes de la llegada a Lima de la misión del organismo hemisférico encargada de explorar, con el oficialismo y la oposición, formas de fortalecer la democracia en Perú. "Efectivamente, una vez "controlado el frente interno", Fujimori pretende "controlar" el externo en lucha por la supervivencia de su gobierno antes que por el bienestar del Estado. Que mejor manera de organizar este escenario que presentar la imagen de un gobierno aceptado por sus pares andinos?, cuestionaban algunos académicos como Alejandro Destua, en su columna del periódico Peruano, La República. Sin embargo, la intervención del Presidente colombiano -presidente saliente del Consejo Andino - sirvió ligeramente de contrapeso para evitar erróneas interpretaciones cuando expresó: "Quiero invitar a mis amigos presidentes a ratificar sin dilaciones el protocolo adicional al Acuerdo de Cartagena que establece el compromiso de la Comunidad Andina con la democracia". El mensaje fue dirigido a Perú, miembro del grupo que aún no había ratificado el convenio, suscrito en 1998, y contribuyó para que al final de la cumbre, el país se suscribiera a este mecanismo de consultas que determina, en caso de producirse una ruptura del orden democrático en algún país miembro, la suspensión al sistema de integración. La XII Cumbre Presidencial Andina concluyó con dos actos: la entrega de la presidencia del Consejo Presidencial Andino a Venezuela para un periodo de un año y la suscripción de un documento denominado Acta de Lima. El primer artículo del documento suscrito, establece que "la plena vigencia de las instituciones democráticas y el estado de derecho son condiciones esenciales para la cooperación política y el proceso de integración económica, social y cultural" en el seno de la Comunidad. Para los opositores al gobierno de Fujimori, este articulo es totalmente contradictorio frente a la actual situación que vive el Perú, y a su juicio, debe cuestionarse que el gobernante haya firmado ese compromiso por la democracia. Con la firma del Acta de Lima, los cinco países de la región reafirmaron su "soberanía y el resguardo del principio de no-intervención". "La integración es expresión del reconocimiento de una identidad cultural común de valores compartidos que ratifican la profunda vocación democrática de nuestros pueblos y la voluntad de fortalecer las instituciones del Estado de derecho y el respeto irrestricto de los derechos humanos y la participación ciudadana", declara el Acta. "Esa identidad -agregan los presidentes - nos permite afrontar con mayor eficacia la afirmación de nuestra soberanía y el resguardo del principio de no-intervención". Para algunos sectores de la sociedad, las expresiones andinas fueron consideradas como un respaldo al gobierno peruano, y como un peligroso soporte a lo que el presidente Venezolano, Hugo Chavez, llamó "la reivindicación de la soberanía de nuestros pueblos", un claro llamado a los países del mundo "para que no intervengan en nuestros asuntos internos". La declaración - firmada tanto por Fujimori como por sus colegas de Bolivia, Colombia, Ecuador y Venezuela, fue señalada por la prensa como "una victoria diplomática para el Perú, que así obtiene un nuevo espaldarazo tras la tormenta que se desato internacionalmente después de las recientes elecciones presidenciales". Por último, según el acta, los gobernantes acordaron la conformación de un Mercado Común Andino que debe funcionar a más tardar el 31 de diciembre del 2005. El documento indica que dicho mercado será "entendido como un espacio para la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, que persigue el desarrollo humano de los pueblos de los países miembros así como fortalecer la inserción competitiva de éstos en la economía mundial". Concluye así otra reunión andina que deja sobre el tapete grandes interrogantes. Gestos de integración se han dado en varias oportunidades en el pasado. Pero esta vez es difícil afirmar que los países miembros han sido consecuentes en estimular un proceso de integración regido por le contenido de sus principios democraticos. Lo único claro fue su defensa al principio de no intervención en cuestiones multilaterales y de allí que surgan cuestionamientos sobre si la alternativa andina se encamina hacia el futuro a la vigencia de la soberanía absoluta y si verdaderamente existe un pleno convencimiento de los países miembros en cuanto al contenido del Protocolo Adicional al Acuerdo de Cartagena, "Compromiso de la Comunidad Andina con la Democracia".
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