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Mexicanos reportan irregularidades mientras se acerca el voto México se acerca a un momento que podría ser histórico en su futuro político. Por primera vez en muchos años, existen garantías que ofrecen la eventualidad de unas elecciones limpias y transparentes y de otra parte, un candidato de la oposición puede llegar a ganar las elecciones el próximo 2 de julio al tradicional partido de gobierno, Partido Revolucionario Institucional, PRI. Sin embargo, observadores denuncian casos de manipulación de recursos públicos y de los medios de comunicación, creando dudas que los mexicanos acepten los resultados de un voto muy reñido como una victoria legítima para el PRI. Según el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales (NDI) - invitado internacional que ha venido observando el proceso pre-electoral en este país - "en contraste con anteriores elecciones presidenciales, las reformas electorales han dado a los políticos actuales confianza en que las autoridades del Instituto Federal Electoral (IFE) tienen el compromiso y la capacidad de administrar elecciones democráticas". El IFE afirma que ha venido desarrollado e implementado un programa de seguimiento permanente de las actividades del proceso electoral "e implementando todas las acciones a la mano para cerrar las fuentes de desconfianza y para alcanzar resultados electorales fidedignos y legales". Garantizan que la jornada del 2 de julio será de elecciones libres y limpias "porque el proceso electoral ha sido y será hasta el final una obra concurrente que involucra millones de ojos y voluntades, así como múltiple y meticulosos mecanismos de seguridad." En cuanto al tema del financiamiento de las campañas, el IFE ha venido solicitado informes parciales a los partidos políticos, lo cual ha sido un adelanto importante en cuanto al control sobre el origen de los dineros. En este mismo sentido, la presencia de organizaciones de observación no partidarias como Alianza Cívica, COPARMEX y la Academia Mexicana de los Derechos Humanos han contribuido a garantizar hasta ahora el proceso electoral. Sin embargo, aún persisten denuncias de que los partidos que gobiernan a nivel local y estatal han venido utilizado recursos públicos para beneficio de sus candidatos debilitando la confianza del público en el proceso electoral. Según el NDI, la cobertura informativa de los candidatos y partidos es ahora más abierta, independiente y balanceada que en el pasado, sobre todo si se compara con la que se dió en las elecciones presidenciales de 1988 y 1994. Pero concluye que "a pesar de estos avances, la cobertura informativa es aún insuficiente como para satisfacer criterios de equidad." En cuanto a las posibilidades de victoria de un candidato de la oposición, las encuestas de opinión pública demuestran que la competencia es extremadamente cerrada entre los candidatos Francisco Labastida, del oficialista Partido Revolucionario Institucional, y Vicente Fox, de la Alianza por el Cambio-PAN. Cuauhtémoc Cárdenas, candidato del Partido de la Revolución Democrática - PRD, se encuentra en tercer lugar sin posibilidades reales de ganar. Sin embargo, Cárdenas ha rechazado la idea de formar una coalición con Fox, otorgándole al PRI la ventaja de enfrentar una oposición dividida. En todo caso, para el analista político, Enrique Semo, estas elecciones no serán para ninguno de los contendientes una lucha final por el poder. "Son, más bien, el escenario de una lucha por la distribución de espacios. Para los tres contendientes principales, desembocará en victorias y derrotas relativas. El dominio absoluto de uno de ellos a todos los niveles es un escenario imposible". Otros consideran que si gana el PRI, con el triunfo, el priísmo histórico se impondría al candidato y endurecería su posición para evitar nuevos avances democráticos que pongan en riesgo la fuerza de ese partido en el futuro. El triunfo del PRI, dejaría las cosas más o menos como están, con la excepción de que el PAN sería ahora el segundo partido en las cámaras, por un margen considerable. En caso de ganar, Vicente Fox es muy probable que este intentaría integrar un gobierno plural y trataría de llegar a acuerdos con la oposición ante la debilidad institucional de su gobierno. En suma, al final de la jornada del 2 de julio se sabrá si México ha dado una lección democrática que permita oxigenar su sistema político y llene las expectativas de sus ciudadanos en cuanto a un proceso electoral más abierto, mas competitivo y verdaderamente equitativo. Si se cumplen estas condiciones, el verdadero ganador será la democracia mexicana.
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