Informe de Naciones Unidas resalta la necesidad de eliminar la inequidad social y promover la democracia en América Latina

Por Martha Lucia Pinzon

  
La "democracia incluyente" da cabida a todas las minorías y esta basada en el principio de la distribución del poder político, explica el Informe Anual sobre Desarrollo Humano 2000 publicado a finales de junio por el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo, al proponer un nuevo modelo de democracia. Y agrega el documento que "distribuir el poder significa ampliar la democracia", permitiendo que las minorías tengan acceso y garantice de esta manera una plena participación de todos los ciudadanos.

En este sentido, "ningún país de la región ha alcanzado los niveles requeridos de una democracia incluyente", dice Eleana Martínez, directora para América Latina y el Caribe del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Para la funcionaria, si bien América Latina registra progresos en su sistema electoral, no cumple los requisitos mínimos de una verdadera democracia, al negar derechos básicos a millones de personas y profundizar las desigualdades.

El documento titulado Desarrollo Humano 200, considera que la democracia, aunque no es homogénea, es la única forma de régimen político compatible con el respeto de los derechos económicos, políticos, civiles y culturales. Pero anota con preocupación, como muchas de las actuales democracias no protegen ni promueven los derechos humanos.

Si bien hay logros en Argentina, Costa Rica, Chile y Honduras, destacando frente a este último país, que "el número de casos de tortura comunicados al Comité para la Defensa de los Derechos Humanos, disminuyó de 156 en 1991 a 7 en 1996", o Guatemala, país que aplicó programas de desarrollo para poblaciones indígenas y logró disminuir la tasa de mortalidad infantil de los mayas de 94 por cada 1.000 nacidos vivo a 79, hay países que aún sufren el flagelo de la violencia y la inseguridad como Colombia, que "registra más de 80 homicidios por cada 100.000 habitantes cada año".

Sin embargo, América Latina se compara favorablemente frente a otras regiones. De las 174 naciones analizadas, la gran mayoría de las naciones latinoamericanas y caribeñas, se encuentran en la categoría de "desarrollo humano medio" a excepción de Argentina (puesto 35), Chile (38) y Uruguay (39), cuyos niveles de desarrollo las sitúan en la categoría alta, según el indicador de desarrollo humano del PNUD, que incluye factores tales como la situación financiera, las expectativas de vida y la educación.

Pero pese a que estos datos y estadísticas pueden ser algo alentadores, el informe considera que actualmente la región sufre graves atrasos en materia de derechos humanos y desarrollo humano, y destaca entre las batallas pendientes, la de asegurar las libertades en siete esferas, las cuales implican superar la discriminación, la miseria, la injusticia y el temor.

"Los derechos humanos y el desarrollo humano comparten una misma visión y un mismo objetivo: garantizar, para todo ser humano, libertad, bienestar y dignidad", indica el estudio, y por eso para el PNUD, el principal reto de América Latina es eliminar la inequidad social y la pobreza y promover la democracia para mejorar los derechos humanos.

El informe concluye el capitulo relacionado con Democracia y Derechos Humanos, con diez puntos para la promoción de su propuesta, entre los que se destacan un poder judicial independiente, la inclusión de las minorías en las estructuras de adopción de decisiones, partidos políticos internamente democráticos y la vigilancia y promoción de los derechos humanos.

Finaliza el estudio señalando, que si bien la democracia no es homogénea, "felizmente, las naciones ya no se ven enfrentadas a la opción entre el autoritarismo y la democracia. La tarea para el siglo XXI consiste en profundizar y enriquecer las democracias frágiles."