Colombia y la ayuda internacional

  
Una vez más, Colombia intenta avanzar en su proceso de paz y esta vez con el respaldo de la comunidad internacional. Tres acontecimientos han dado muestra de ello: el apoyo del Gobierno y el Congreso de los Estados Unidos al plan Colombia, la reciente Cumbre del Grupo de Río y la celebración en los próximos días de la primera audiencia internacional para tratar los temas de cultivos ilícitos y medio ambiente.

La aprobación el pasado 22 de junio, por parte del Congreso de los Estados Unidos de un paquete de ayuda destinado, según las declaraciones de la administración Clinton, "a combatir el narcotráfico y fortalecer la democracia colombiana", es para algunos analistas, un paso significativo que ha permitido comprender la singular situación del conflicto colombiano que incluye las complejas relaciones entre narcos, guerrilla y paramilitares.

Aunque el énfasis de la ayuda se dará al fortalecimiento de las fuerzas armadas incluyendo a la Policía Nacional, también se destinarán recursos cercanos a los 280 millones de dólares para propósitos sociales, proyectos agropecuarios y campesinos, protección de las víctimas de la guerra y reforma a la justicia en zonas de conflicto.

Sin embargo, para algunas Organizaciones No Gubernamentales, de Estados Unidos, Colombia y Europa, el énfasis militarista del Plan afecta el proceso de negociación con las guerrillas, genera desplazamientos forzados y podría causar daños irreparables al medio ambiente, en vez de contribuir al desarrollo social de los miles de campesinos que no tienen otras alternativas para su subsistencia.

Otra posición tienen quienes consideran que el Estado colombiano debe mejorar su capacidad militar ante la escogencia misma de la guerrilla de fortalecer su potencial bélico y "negociar en medio del conflicto". Creen además, que mas allá de la guerrilla, el Estado colombiano sufre otras amenazas a su seguridad -criminalidad rampante, desorden social, narcotráfico - que obligan a fortalecer sus mecanismos de defensa.

De otra parte, y de manera distinta, se dió un apoyo internacional en la reciente Cumbre de Presidentes del Grupo de Río, cuando quince jefes de estado demostraron su reiterado soporte al proceso de paz, y expresaron su respaldo a "los esfuerzos del Presidente de Colombia para alcanzar una paz firme y duradera" y en pro "de la reconciliación del país". Señalaron que confían en que "las gestiones que se adelantan permitan reducir los niveles de violencia y sean el camino que conduzca a una paz duradera".

Durante esta misma Cumbre, en declaraciones a la prensa, los presidentes de Venezuela y Perú, ofrecieron un respaldo al proceso de paz colombiano, pero expresaron su preocupación sobre la propagación del conflicto armado a sus propias naciones. En este sentido el Presidente Alberto Fujimori, se pronunció cuando dijo: "Colombia no es una amenaza para el Perú, es un país hermano con el cual hay estrechos lazos de solidaridad, la amenaza es el eventual el riesgo de una infiltración de la frontera".

Finalmente, un último gesto de apoyo se comienza a percibir en la primera audiencia internacional para tratar los temas de cultivos ilícitos y medio ambiente, que se celebrará el próximo 29 de junio en Villa Nueva, Colombia. Representantes de 21 países, incluidos el Estado Vaticano, confirmaron su participación. Asistirán los embajadores y representantes de Alemania, Austria, Bélgica, Brasil, Canadá, Costa Rica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Gran Bretaña, Italia, Japón, México. Noruega, Venezuela, Países Bajos, Portugal, Suecia y Suiza

También estará presente un asesor del Secretario General de las Naciones Unidas para la Asistencia Internacional a Colombia, así como algunos asesores del Parlamento Europeo y la Unión Europea.

Estos gestos, ayudas y declaraciones llegan en medio de una realidad política Colombiana, bastante difícil. El Presidente Pastrana se aproxima a la mitad de su gobierno, y pese a sus innegables esfuerzos de paz, ha ido perdiendo el respaldo de la opinión publica que ya demuestra un notable cansancio en torno al proceso de diálogo con la guerrilla. La razón primordial se debe a los innumerables atentados que esta viene produciendo en contra de la población civil.

Hoy el secuestro y la extorsión conforman un terreno oscuro y complejo. Aunque las guerrillas no tienen posibilidad de victoria, si tienen capacidad perturbadora. Que va a ocurrir en las zonas de violencia en los próximos meses? De quienes depende que lo que allí suceda corresponda a las esperanzas de paz que tienen los colombianos?

Nadie puede esperar soluciones fáciles e inmediatas. La situación creada se deriva de un proceso de varios años y sólo puede superarse con otro proceso que demandara tiempo.

El exámen del problema no se puede manejar en forma simplista hasta el punto de creer que el proceso de paz es sincero y tiene éxito. Pero tampoco que no existe o es una farsa. Hay un poco de ambas cosas y eso hace tan complejo el desarrollo de los acontecimientos y tan indispensable esta ayuda internacional, que quizás ayudará a dilucidar las respuestas.