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El sistema carcelario de América Latina: una bomba de tiempo Por Martha Lucia Pinzon Si la efectividad del sistema judicial en América Latina se mide en parte por la condición de las cárceles y el control sobre la violencia criminal, el resultado es catastrófico para una de las instituciones fundamentales de toda democracia, como es la justicia. "Mientras no se resuelvan los problemas de sobrepoblación y hacinamiento son inútiles todos los esfuerzos que se realicen", expresó este funcionario y agregó que lejos de disminuir, estos problemas han aumentado en los últimos 10 años en América Latina y el Caribe. En países como Argentina y Colombia, la población penal aumentó en un promedio de 50 por ciento de 1990 al 2000. En Costa Rica, por ejemplo, se duplicó y pasó de 3.200 presos en 1992 a mas de 6.000 en 1999. Según datos del Instituto Penitenciario de Colombia, Inpec, los centros de reclusión de ese país tienen capacidad para albergar 34.062 presos y en realidad están ocupados por 46.930 internos, lo cual arroja un sobrecupo del 38 por ciento. La Cárcel Nacional Modelo (ubicada en Bogotá), tiene en la actualidad 5.000 reclusos y fue diseñada pensando en una cifra inferior a la mitad. Con excepción de los pabellones de máxima seguridad, el de los enfermos mentales y el de la tercera edad, en cada patio conviven entre 800 y 1.200 presos. El sistema carcelario, a pesar de los intentos de algunos gobiernos, en la práctica está colapsado. "Bolivia presenta un hacinamiento del 162%, Brasil del 181%, y República Dominicana del 156%" señaló el funcionario de ILANUD y agregó "que el país con mayor población penitenciaria es Brasil con 194 mil 074 reos y le sigue México con 144 mil 261". "Una sobrepoblación carcelaria del 120 por ciento o mas es considerada como critica y en América Latina hay 26 países con niveles de sobrepoblación superiores al 120 por ciento, un fenómeno que altera todas las funciones del sistema y provoca serias violaciones a los derechos humanos de los privados de libertad" indicó el experto. Y eso se observa especialmente en la falta de suplencia de las necesidades alimenticias de los internos, y en la oportuna atención médica y jurídica que se presenta en la mayoría de las cárceles de Latinoamérica. Carranza opina que la situación en las cárceles se agrava ante la escasez de funcionarios que trabajan en el sistema penitenciario de los países de América Latina. Citó, como ejemplo, que por cada funcionario hay 46.3 presos en Honduras, 17.4 en República Dominicana, 9.0 en Bolivia y Nicaragua, 8.2 en Perú y 7.0 en Colombia. A juicio del director del ILANUD, "construir cárceles no soluciona el problema si no se atacan los focos de violencia que provocan el aumento de delitos y, por ende, de los enviados a prisión". Esto misma dice el BID, cuando señala que América Latina sufre una de las mayores tasas de criminalidad del mundo, y eso se debe en parte, a que no se han puesto en practica políticas innovadoras de prevención y control de la criminalidad, así como a los pocos recursos que se destinan a las escasas políticas existentes en esta materia. Dentro de las políticas que propone el BID para combatir la criminalidad en América Latina están la atención al desarrollo del individuo en la edad infantil y dentro del seno familiar, la creación de grupos de prevención de la criminalidad integrados por las mismas comunidades, la participación de la ciudadanía en el tema seguridad y el mejoramiento de oportunidades económicas, entre otras. Por su parte, para Elias Carranza, se debe limitar el uso de las prisiones para confinar a los delincuentes violentos e impulsar políticas, "para que la política penal camine de la mano con la política social" . Lo dificil es comprometer a los gobiernos en esta materia y en el entre tanto, la bomba de tiempo parece estar comenzando a estallar. Para información adicional consulte: www.ilanud.org.cr |