El fin de Fujimori

Por Martha Lucia Pinzón

 
Ya era hora! decía un graffiti escrito al día siguiente de la renuncia del presidente Alberto Fujimori, sobre la pared del palacio presidencial en Lima, Perú. Los cargos de corrupción, abuso de poder, presión de los medios y su estrecha relación con Vladimiro Montesinos -su principal asesor y jefe del Servicio de Inteligencia Nacional, son buena parte de los motivos que llevaron a dimitir a Fujimori.

Para el secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), César Gaviria Trujillo, la razón principal de la caída de Fujimori fue Vladimiro Montesinos. "La difícil situación del Perú es la consecuencia de tener un ciudadano que no estaba sometido al control político del Congreso, que ejercía una influencia excesiva y totalmente indebida en el sector judicial, que influía en el manejo de los medios y que tenía a su servicio el organismo de inteligencia estatal para propósitos totalmente ajenos a los intereses del Estado peruano", dijo.

Lo cierto es que Fujimori se fue por la puerta de atrás y lo sucedido será un capitulo más de la historia Latinoamericana que tiende a repetirse. Basta con leer al escritor peruano Mario Vargas Llosa, en su reciente libro " La fiesta del Chivo", sobre la caída del dictador dominicano Rafael Leonidas Trujillo, para comprobar que la historia se reitera. Aquellos que inicialmente son considerados como los "salvadores de la patria" ( a Trujillo se le llamó "el Benefactor" por que resolvió el problema de la deuda externa con EE.UU., creó unas Fuerzas Armadas modernas y profesionales e impulsó grandes obras publicas a cambio de un régimen que duró más de treinta años y que se caracterizó por la corrupción, los asesinatos y desapariciones "y la entrega de cuerpos, almas y conciencias de millones de dominicanos a un solo hombre", como escribió Vargas Llosa), terminan por caerse cuando finalmente el encanto se rompe, y la sucesión de abusos y de corrupción, los eliminan.

Sin embargo, la prensa reconoce que Fujimori no fue el típico autócrata. Con una preparación universitaria y una innegable capacidad administrativa, algunos diarios como el Argentino La Nación, consideran que "la historia acreditará en su haber el aplastamiento de las guerrillas, la implantación de un modelo económico que ha creado ingentes riquezas y una muy eficaz lucha contra los intentos del narcotráfico por extenderse por la región amazónica".

El propio Fujimori en su carta de dimisión considera que en sus 10 años de administración logró "la exitosa ejecución un programa económico antiinflacionario, el proceso de pacificación interna, y luego alcanzar la paz definitiva con Ecuador y Chile, entre otros logros fundamentales de mi gobierno."

En este mismo sentido, el editorial del diario colombiano El Tiempo, expresó que "el Perú no podrá ignorar la era Fujimori, el ingeniero agrónomo que fue ídolo por sacar a su país de una inflación de 7.000 por ciento anual y llevar a las guerrillas Sendero Luminoso y Mrta a su práctica desaparición; que disolvió el poder legislativo y convocó una constituyente; que firmó un acuerdo de paz con Ecuador; que rescató a sangre y fuego a 72 rehenes de la residencia del embajador japonés en Lima".

Ambos diarios coinciden en que su empeño de perpetuarse en el poder y esa ambición de seguir gobernando, lo llevaron a salir no desde los salones del Palacio de Gobierno de Lima, "sino desde una lejana habitación de un hotel en Tokio". Esto es cierto, así como también, que no pudo impedir ser derrocado, pero a un costo muy alto para el Perú y para su sistema democrático.

Quizás dos hechos recientes devuelven algo de optimismo al difícil panorama del Perú, y son: la declaratoria de "incapacidad moral" que el Congreso Peruano le impuso finalmente al "Emperador" Fujimori ( una mínima sanción política y moral), y la elección del Presidente del Congreso, Valentin Paniagua, (de acuerdo con la sucesión prevista por la Constitución ese país), que han sido hasta ahora una acertada solución frente a este delicado proceso de transición.

Sin embargo, el país quedó atomizado políticamente, con una administración civil y unas fuerzas armadas afectadas seriamente por la difusión de la corrupción y graves problemas económicos y sociales. Contra todo esto deberá ahora combatir el Perú y esto le sucedió por que permitió mantener a un mandatario que abuso del poder a costa de la democracia y olvidó que lo que debía mantener era la democracia por encima de todo.