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La educación en América Latina: una necesidad insatisfecha En la pasada Cumbre Iberoamericana celebrada en Panamá el 21 y 22 de noviembre, los mandatarios de 21 países se refirieron a este aspecto cuando en la Declaración de Panamá, dijeron: "En América Latina y el Caribe vivimos una profunda crisis educativa con millones de jóvenes analfabetos y con un problema latente de acceso y permanencia de los distintos niveles del sistema educativo, debido a la política adoptada por los gobiernos que lindan con una desresponsabilización del estado por el financiamiento de la educación pública. La educación no satisface las necesidades de formación de los jóvenes; hay un cambio en los currículums académicos que pone énfasis en las necesidades más inmediatas de los mercados teniendo como consecuencia una formación más frágil." Educación y progreso Durante este mismo evento, el presidente de Ecuador Gustavo Noboa insistió en que "la única manera de superar la pobreza es invirtiendo en la educación" y se refiri también a la necesidad de impulsar políticas que contribuyan a disminuir "la brecha tecnológica" que separa a los países pobres de los desarrollados. Para el mandatario, "sin pueblos capacitados en las nuevas tecnologías, no será posible romper las ataduras de la pobreza". Y es que no puede negarse que la educación y el progreso de las naciones están estrechamente ligadas. Al fin y al cabo uno de los objetivos de la educación es transformar a las personas y equiparlas para comprender las realidades de un mundo actual, en donde los grandes cambios y las transformaciones ocurren tan rápidamente que muchas veces han excedido la capacidad del propio sistema educativo para transmitir oportunamente esos nuevos conocimientos. Por eso mismo, no le falta razón al presidente ecuatoriano cuando considera que en su país es de "vital importancia" incorporar a las nuevas generaciones a los procesos democráticos y a los avances tecnológicos (en Ecuador, la población menor de 19 años representa el 51 por ciento del total; una de las poblaciones más jóvenes del continente). Ampliar cobertura Hay muchas tareas pendientes, desde el punto de vista del sistema educativo en la región. Sin dejar de reconocer el aumento de las tasas de matriculación a la escuela, aún persisten en América Latina graves carencias en cuanto al acceso a una educación básica en el nivel primario secundario. En las franjas de pobreza, la razón obedece muchas veces a que la deserción sigue siendo muy alta, especialmente en las zonas rurales. Segun el Informe Anual de Progreso Económico y Social en América Latina, del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, "en promedio, los latinoamericanos están alcanzando menos de nueve años de educación, apenas un año y medio más que dos decadas atrás, y mucho menos que los 13,5 años que logran los jóvenes de Estados Unidos o los 12 años o más de los coreanos o taiwaneses". Al lado de este problema fundamental, América Latina parece no entender que uno de sus potenciales es precisamente tener una población jóven que buscará incorporarse en las próximas décadas a las actividades laborales, lo cual que podria ofrecer mayores oportunidades de progreso y de ahorro a la región. Educación y democracia De otra parte, es indispensable para el fortalecimiento de la democracia en la región, que el derecho a la educación sea edaderamente reconocido. Es al fin y al cabo, un derecho fundamental que presenta al ser humano la oportunidad de participar y de integrarse a la cultura que es "la memoria de la humanidad". En este aspecto, es importante resaltar que la educación en América Latina implica también consideraciones que tienen que ver con los valores politicos y sociales. Por eso ha sido importante reconocer que se necesita "educar para la democracia", para entender la política y para actuar en política.
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