La democracia y el libre comercio se destacan en la cumbre de Canadá

Por Martha Lucia Pinzón

 
Los 34 jefes de estado de las Américas debatirán en la Tercera Cumbre de las Américas, del 20 al 22 de abril en Quebec, Canadá, temas comunes en el hemisferio como la educación, la erradicación de la pobreza y la discriminación. Pero son la consolidación de la democracia y la integración económica, dos temas sobre los cuales se despiertan las mayores expectativas acerca de los progresos que aportará esta Cumbre.

Quizás porque sin desconocer los esfuerzos alcanzados en las cumbres de Miami y Santiago alrededor de un compromiso colectivo y la profundización de la cooperación hemisférica, persiste en la región el desafío en torno a la consecución de estos propósitos.

Es por esto, que el presidente de la Comisión Especial sobre Gestión de Cumbres Interamericanas, de la OEA, ha insistido en que uno de los objetivos de esta Cumbre "debe consistir en avanzar en la elaboración de un proceso coherente, en el que las lecciones extraídas de la experiencia y una cuidadosa evaluación de la situación y las tendencias actuales se conjuguen de modo de informar decisiones orientadas hacia el futuro."

En materia democrática, si bien se ha realizado una transición casi completa hacia este sistema, ha habido también retrocesos que plantean interrogantes sobre su evolución inmediata. Ejemplos recientes son muestra de la lamentable calidad democrática en algunos de los países: los agravados conflictos étnicos y económicos en Ecuador, la crisis desatada tras la caída de Fujimori en Perú, la persistente violencia en Colombia y la creciente militarización del ejecutivo en Venezuela. A lo que habría que agregar las crisis sociales de los países centroamericanos agobiados por el desempleo y la recesión.

Contradictoriamente, estos países y los demás miembros del hemisferio americano han suscrito acuerdos en torno a la defensa de la democracia, como el Compromiso de Santiago adoptado en 1991 y la resolución 1080 de la OEA. Sin embargo, persisten las violaciones que demuestran el cinismo de muchos de los dirigentes hacia los propósitos acordados así como a los llamados de atención de los organismos multilaterales.

Luis Lauredo, embajador de Estados Unidos ante la OEA y coordinador de la Cumbre de las Américas, considera "que las continuas amenazas a la democracia han llevado a que aumente el consenso en torno a que la OEA sea más activa y eficiente en su defensa".

En cuanto a la creación de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) para 2005, se mantienen las discusiones en torno a la fecha en que entrará en vigor y a las preocupaciones regionales que países como Brasil y Venezuela han expresado.

Recientemente, el presidente Hugo Chávez afirmó al diario venezolano El Nacional, que el fortalecimiento de los grupos latinoamericanos de integración debe preceder la formación del Area de Libre Comercio de las Américas, que propugna Estados Unidos. ''No se puede pensar en ALCA, sin antes fortalecer al Mercosur y la Comunidad Andina de Naciones. Lo contrario (avanzar primero hacia el ALCA) sería dar los pasos hacia la desintegración regional'', señaló Chávez.

Por ello, Chávez propuso no acelerar su creación. "Hay que hacer ver a Estados Unidos que, de apurar el proceso de integración, pondríamos en peligro la estabilidad del equilibrio político y la paz en esta parte del mundo. No estamos en contra de los Estados Unidos ni del Alca, se trata de cuidar la sustentabilidad del proceso".

Por su parte, Brasil tiene temor -según lo afirmó la revista Time- ante la dominación de la superpotencia del Tratado de Libre Comercio. La revista considera que "en el fondo, predomina un sentimiento de frustración, ya que el movimiento a favor del libre comercio parece chocar contra un muro de intereses y preocupaciones regionales, simbolizado por la creciente distancia entre dos grandes pactos, el TLC y Mercosur".

No por coincidencia, las deliberaciones de los presidentes reunidos en Quebec se concentrarán en estos asuntos y en lo que los ministros de relaciones exteriores del hemisferio, han catalogado en un plan de acción que reúne estos ámbitos temáticos en tres: fortalecimiento de la democracia, creación de prosperidad y realización del capital humano.

Queda ahora por ver si la desafiante diversidad de intereses del hemisferio y especialmente la compleja situación de la democracia, van en Quebec más allá de una muestra de solidaridad y una declaración política. De allí la meta enunciada por Marc Lortie, coordinador canadiense de la cumbre, cuando dice que "Nuestro logro principal ha de ser la enérgica reafirmación de la voluntad colectiva del hemisferio". Ojalá se pueda entrever con posterioridad a la Cumbre, el cómo y el cuándo de este propósito.