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Falta de acuerdo de la Asamblea General de la OEA sobre Carta Democrática por Martha Lucia Pinzón Para algunos observadores, la Asamblea fue productiva, en especial, por que se acordó la reestructuración del organismo, de acuerdo con una resolución propuesta por Argentina en la que se comprometió a la Secretaria General a presentar el próximo mes de octubre un proyecto de reestructuración. México y Perú fueron muy categóricos al insistir que la OEA debía reestructurarse y cumplir con el papel que le corresponde en el continente. "La realidad exige una revisión general y profunda a la reestructuración generalizada del sistema interamericano", dijo el subsecretario de Relaciones Exteriores de México, Gustavo Iruegas, al señalar que la OEA necesita cambiar su estructura para mejorar su funcionamiento y reforzarse, debido a que el trabajo actual es insuficiente. No obstante, uno de los objetivos claves de la Asamblea, el de aprobar la Carta Democrática encargada por los presidentes y jefes de estado durante la Tercera Cumbre de las Américas, no fue plenamente alcanzado. Esta Carta, tenía el propósito de detallar las normas y procedimientos en casos de alteración o ruptura inconstitucional del orden democrático en un estado miembro. El borrador del texto rechazado disponía entre otros, el mecanismo de suspensión de un estado no democrático y la convocatoria a una reunión de consulta de los cancilleres del continente en menos de 10 días. Los ministros determinarían, con el voto de al menos dos tercios de los miembros, si se había producido una interrupción del proceso constitucional democrático, en cuyo caso el estado quedaría suspendido de la OEA y de todas sus comisiones. Venezuela, que cuestionó desde el inicio el concepto de "democracia representativa" utilizado en la declaración de Quebec, fue apoyada por 16 de los 34 países miembros del organismo, principalmente del Caribe. Sin embargo, el organismo dió algunos pasos al aprobar, si bien no la denominada Carta Democrática, sí un documento que apoya el borrador. "Es un tema complejo, denso, pero también de relativa urgencia", dijo Cesar Gaviria, Secretario General de la OEA, manteniendo la esperanza que en la próxima Asamblea Extraordinaria señalada para octubre, se logren definir mejor conceptos como alteración o ruptura del orden institucional de un Estado y con ello se obtenga finalmente la aprobación del documento. En el campo de los derechos humanos, fue analizado el refuerzo del Sistema Interamericano de Derechos Humanos de acuerdo con la proposición de Costa Rica en asignar un mayor presupuesto. Actualmente, los jueces interamericanos se reúnen tres veces al año y una cuarta si los fondos lo permiten, mientras que la Comisión Interamericana no ha conseguido trabajar de manera permanente por las mismas razones. Para Claudio Grossman, presidente de la Comisión, además de mejorar la situación financiera, también es necesario que los estados tomen medidas contra aquellos que no cumplan las recomendaciones de la Comisión o los fallos de la Corte, haciendo mención expresamente de México, Perú y Trinidad y Tobago. Por su parte, Pedro Nikken, presidente del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, llamó a la sociedad civil a asumir un papel más beligerante en la defensa de los derechos humanos. Las discusiones culminaron con la aprobación de una resolución en la que la OEA se compromete sólo a "aumentar de manera significativa" el presupuesto destinado a la Corte y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con la clara intención de que estas instancias puedan atender más casos de violaciones a los derechos humanos y realizar sesiones de manera permanente. Igualmente, se aprobó un estudio para facilitar el acceso directo de las víctimas a la Corte (en la actualidad la Comisión y los Estados son los únicos que pueden presentar los casos ante la Corte). Aunque tras esta última Asamblea General de la OEA se lograron algunos resultados y fueron discutidos otros temas prioritarios como la promoción de los derechos indígenas, el fortalecimiento de la libertad de expresión y la promoción de la igualdad de género, quedaron pendientes decisiones de gran trascendencia en materia democrática en las que el compromiso "sincero y real" de los estados miembros sigue sin pasar del campo del formalismo al campo práctico. De ahí la importancia en lograr que este paso se dé durante la Asamblea Extraordinaria en octubre próximo.
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