Pobreza, crisis económica y cooperación contra el terrorismo entre los asuntos tratados en la XI Cumbre Iberoamericana

Por Martha L. Pinzón

  
Culminó la XI Cumbre Iberoamericana, celebrada en Lima, Perú el pasado 24 de noviembre. Estuvo marcada por un ambiente previo de apatía y desconfianza acerca de las declaraciones que allí se emitirían: llenas de buenos propósitos pero sin pasar del camino de la retórica al de los hechos. Al fin y al cabo, a esta Cumbre la antecedió una década de reuniones del mismo tipo desde que fuera convocada por primera vez en Guadalajara, México en 1991.

Alejandro Toledo, Presidente del Perú y anfitrión del evento, salió en su defensa en el discurso de clausura, cuando dijo que se avanzó en consolidar las bases de la comunidad iberoamericana y que sus pueblos podrían percibir que estas reuniones "no son una sucesión de actos de protocolo, firmas de declaraciones y recepciones, sino también momentos que nos permiten hablar francamente para tomar acuerdos que beneficien a los pueblos". En este mismo sentido, el canciller peruano Diego García Sayán, en una entrevista concedida a la revista Caretas, señaló que "una Cumbre no es una reunión donde se acuerden préstamos internacionales o se tomen decisiones específicas en materia comercial o económica. Es ante todo un mecanismo de coordinación política y de coordinación para la cooperación, y eso redunda en efectos que no siempre son inmediatos. Un plano como el de la cooperación sí toca directamente al ciudadano común y corriente".

Mas allá de las criticas, lo cierto es que esta reunión, que contó con la asistencia de 21 países iberoamericanos (España, Portugal y 19 latinoamericanos), trató como asuntos de interés común: la lucha contra la pobreza, la crisis económica y la amenaza terrorista y culminó con tres declaraciones: la Declaración de Lima, la Declaración Política contra el terrorismo y la Declaración política sobre la situación económica mundial.

En la Declaración de Lima, titulada "Unidos para Construir el Mañana", nuevamente los mandatarios reiteraron su convicción en la preeminencia y vigencia del Estado de derecho al señalar que "la estabilidad y transparencia de la democracia, tanto en sus aspectos constitutivos como en su funcionamiento, constituyen un imperativo" y ratificaron su compromiso de recurrir a mecanismos de consulta para adoptar gestiones concretas en casos de especial urgencia.

En el documento se precisa que "la cooperación política implica un compromiso entre las naciones que se fundamenta en el respeto irrestricto a la soberanía, la integridad territorial, la autodeterminación y la independencia de cada país. En ese contexto rechazamos cualquier forma o intento de alterar o interrumpir el orden institucional democrático escogido soberanamente en cada uno de los países iberoamericanos y recurriremos al mecanismo de consultas y llevaremos a cabo gestiones concretas en casos de especial urgencia y relevancia". Igualmente, reafirman "la necesidad de adoptar medidas individuales y conjuntas para prevenir, detectar y sancionar la corrupción, porque ella menoscaba la democracia, la moral pública y es un atentado contra los derechos económicos y sociales de los pueblos.

El documento comprende otros compromisos, como la homologación y reducción de los gastos de defensa, iniciativa en la que ha persistido el presidente peruano Alejandro Toledo para promover la disminución de los gastos militares en la región y canalizar recursos para enfrentar la pobreza "invirtiendo más y mejor en nutrición, salud y educación. Ésta es la mejor inversión que podemos hacer", expresó Toledo.

Un especial reconocimiento a los procesos electorales celebrados recientemente en Perú y Nicaragua hicieron los Jefes de Estado e instaron "a la comunidad internacional a continuar contribuyendo con los esfuerzos por la consolidación del desarrollo económico de esos países como sustento de sus democracias...". Por su parte, el presidente Peruano en su discurso de inauguración de la Cumbre, expresó su agradecimiento "a la solidaridad de los pueblos y de los gobiernos de Iberoamérica" y a "su compromiso y apoyo en la lucha por la democracia en Iberoamérica".

Los presidentes Costa Rica y El Salvador, hicieron un llamado al diálogo y a la necesidad de adoptar medidas encaminadas a impulsar el conocimiento de la democracia en todos los niveles, pasando por la creación de comisiones interinstitucionales y el fortalecimiento de los organismos que ya participan en su promoción.

La Declaración Política contra el terrorismo expresó el compromiso de "combatir el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones dondequiera se produzcan y por quienquiera que los cometa", además de la necesidad de no prestar ayuda ni refugio a los autores, promotores o participantes de actividades terroristas.

En cuanto al tema económico, la revista Caretas, señala que la preocupación hemisférica expresada en la Cumbre, estuvo centrada, además, en la recesión norteamericana, "habida cuenta que los EE.UU. son el principal socio comercial de la región y que los cálculos más conservadores indican que su economía no volverá a crecer hasta el último trimestre del 2002. Sin duda, en esa lluvia casi todos, si no todos, se mojan".

El presidente del Gobierno español, José María Aznar, sostuvo que para la futura presidencia española de la UE, "el desarrollo de nuestra relación con Iberoamérica tiene para nosotros un componente absolutamente estratégico". Según el diario El Tiempo, el interés europeo de avanzar en las relaciones comerciales con América Latina y hacer un frente común de concertación responde también a su posición frente a la creación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). El comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy, declaró en julio pasado a los Quince les preocupaban "los costos y beneficios de una integración Norte-Sur de esas características".

Para los observadores del evento, el presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, logró una importante victoria para los países del Sur al lograr que sus pares iberoamericanos aceptasen por unanimidad reclamar una apertura de los mercados de los países del Norte y la reducción de sus subvenciones a la exportación.

En otro ámbito, la Cumbre sentó las bases para que se avance hacia una mayor concertación con miras a la Conferencia sobre Financiamiento de Monterrey (México) y a la Cumbre de América Latina y el Caribe con la Unión Europea (UE). Para el presidente venezolano, Hugo Chávez, la cita de Monterrey marcará el momento de "pasar de las palabras a la acción", considerando que "el financiamiento es cada día más difícil" para "responder a las necesidades de nuestras poblaciones".

Dentro de los puntos importantes del documento final, se expresa un "enérgico rechazo a toda aplicación unilateral y extraterritorial de leyes o medidas nacionales de un Estado (...) En ese sentido, exhortamos al gobierno de los Estados Unidos de América para que ponga fin a la aplicación de la ley Helms-Burton", que sanciona a las empresas extranjeras instaladas en Estados Unidos que hagan negocios con Cuba. Se observa "con preocupación la persistencia de políticas o prácticas proteccionistas" y se pronuncia a favor de un sistema económico y financiero internacional "más equitativo y justo" que "asegure una adecuada liquidez de las economías pequeñas durante las crisis financieras internacionales".

La ausencia de Fidel Castro a la IX Cumbre Iberoamericana, justificada en su empeño por estar al frente de su país después de haber sido afectado por el huracán Michelle, despertaron toda clase de especulaciones. Para los opositores al gobierno comunista de la isla, "eso es sólo una excusa. La verdad es que nuestras movilizaciones de estos últimos días en Lima le deben de haber puesto algo nervioso y optá por no venir", dijo David Rodríguez Díaz, representante de la Unión de Exiliados Cubanos en Perú y portavoz de los movimientos anticastristas que arribaron a Lima.

Por su parte, la prensa peruana asociaba la ausencia de Castro, con la decisión del gobierno de Perú de condecorar al escritor peruano Mario Vargas Llosa, un reconocido crítico con el castrismo y a la presencia en Lima del escritor y disidente cubano Carlos Alberto Montaner, exiliado desde hace más de 40 años y quien abiertamente en una entrevista concedida al diario Expreso, asegurá sin ambigüedades que estaba en Lima para denunciar 'la dictadura' de Castro y para tratar 'de influir en algunos presidentes amigos para que pongan presión sobre el Gobierno cubano'.

Para los optimistas esta cumbre fue un éxito. Según la Secretaría de Cooperación Iberoamericana, estas reuniones han conseguido durante su década de existencia dos importantes logros: consolidar un espacio de diálogo y concertación política que se desarrolla tanto a nivel de mandatarios como de ministros a lo largo del año. Sin embargo, para los escépticos, se trata de una declaración más. A este respecto, el editorial del diario El Tiempo anota "elevar el crecimiento económico y focalizar el gasto social serían metas de política macroeconómica que las 21 naciones de la Cumbre tendrían que enfrentar sin más dilaciones. No obstante, es más fácil decirlo que concretarlo", y agrega, "aunque las declaraciones de las cumbres iberoamericanas sean retóricas y despierten la incredulidad, es preciso que las naciones latinoamericanas entiendan que de la estabilidad económica y de la mejora de los indicadores sociales dependen tanto la gobernabilidad política como la solidez institucional necesaria para el crecimiento y la erradicación de la pobreza".

 
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