El replanteamiento del proceso de paz en Colombia

Por Martha Lucia Pinzón

  
Los hechos ocurridos con posterioridad a la nueva agenda firmada el pasado 20 de enero por el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Farc, hacen difícil alimentar las esperanzas de los colombianos sobre la posibilidad inmediata de contener la guerra y alcanzar la paz. Basta con mirar las noticias ocurridas dos días después de firmado el acuerdo acerca de las acciones violentas producidas por las Farc contra civiles, policías e infraestructura eléctrica, para entender que continúa el desbordamiento de la barbarie.

Paradójicamente, uno de los puntos de la agenda que replantea el proceso, es suscribir una tregua el próximo 7 de abril. Sin embargo, frente a este plazo se han suscitado interrogantes sobre lo que sucederá en ese lapso de tiempo, especialmente si se tiene en cuenta que horas después de firmado el documento la reacción de las Farc fue la de intensificar los derramamientos de sangre, de devastación y de ataques a la población civil. "Pareciera que su intención es hacerle sombra al importante paso que dieron al suscribir el nuevo acuerdo para medir hasta dónde aguanta la paciencia de una opinión pública totalmente escéptica frente a los compromisos que suscriben las Farc", señala un editorial del diario El Tiempo.

En este mismo sentido, Alvaro Uribe Velez, candidato presidencial y liberal independiente, considera que "el cese de hostilidades no es para someterlo a negociación es para aplicarlo de inmediato. Someterlo a negociación es negociar la vida y la libertad de los colombianos. Qué va a pasar con la vida y la libertad de los colombianos entre hoy y el 7 de abril?'' se pregunta Uribe. Juan Camilo Restrepo, aspirante del oficialismo conservador, comparte esta misma duda y afirma que, "ojalá las Farc no entiendan que para seguir siendo fuertes en la negociación tengan que cometer tropelías''.

Por su parte, Camilo Gómez, vocero oficial del Gobierno y alto comisionado para la paz, habla de la tregua a partir de la disminución del conflicto. "Para alcanzar esa meta se pueden dar pasos, como la suspensión de los ataques a las infraestructuras, del secuestro, y erradicación de las minas antipersonales", agrega Gómez. No obstante, los hechos ocurridos hasta ahora demuestran que la interpretación de las Farc ha sido otra y que continúan con su oleada terrorista como estrategia para ganar posición negociadora en la Mesa.

El Presidente Andrés Pastrana insiste en que lograr una tregua con cese de fuego y de hostilidades es algo más complejo que lo que cualquiera puede suponer, y requiere de un estudio minucioso para que realmente beneficie a los colombianos y al proceso de paz. Lo que el jefe de Estado parece olvidar es que los ataques, secuestros, masacres, extorsiones y muertos no dan más espera. Es innegable que un cese de fuego no se va a lograr de inmediato pero también es claro que la paciencia de los colombianos se agotó y que no admiten mas dilaciones que sirvan de patente de corso para que las Farc continúen asesinando al país; por eso es tan indispensable poner fin a los hechos de sangre.

Y es en medio de este proceso sin norte y sin avances, que es firmado el documento del 20 de enero y que señala como prioritarios los temas sobre tregua con cese del fuego y hostilidades, secuestro y paramilitarismo y se invita a la Mesa Nacional de Diálogo y Negociación a los presidentes de partidos y movimientos políticos, candidatos presidenciales y el Consejo Nacional de Paz. Tratando de cambiar el rumbo de un esquema agotado, las partes fijan las fechas del 6 de febrero para la definición de la participación de la comunidad internacional, el estudio de borradores de las propuestas sobre tregua con cese de fuegos y hostilidades para el 20 de febrero y el 7 de abril como meta para la firma de los primeros acuerdos sobre tregua con cese de fuegos y hostilidades.

Al hacer un resumen de lo acordado, Pastrana resalta la definición de dos puntos que marcan una gran diferencia a la forma como se había desarrollado el proceso: Fechas y Garantes. El primero dice el gobernante, a través de un cronograma que determina unos plazos fijos y verificables que garantizan el avance en las negociaciones y la concreción de acuerdos, y el segundo, con la integración de la Comisión Internacional de Acompañamiento, como verificadora de los acuerdos y facilitadora para superar cualquier inconveniente que se pueda presentar.

Frente a lo anterior, Horacio Serpa Uribe, candidato del Partido Liberal, cree que el acuerdo constituye una reformulación del proceso y que el cronograma aprobado es novedoso pues "incluye el tema del secuestro que está asolando la vida nacional. La presencia de la comunidad internacional con capacidad de verificación es muy importante. Desde ahora me constituyo en vocero y vigilante de este cronograma y de la disminución de la violencia y desescalamiento del conflicto". Luis Eduardo Garzón, candidato de la izquierda democrática, resalta que el acuerdo permite avanzar hacia una tregua, "si bien el proceso sigue siendo imperfecto. Siempre he dicho que es preferible un proceso de paz imperfecto, pero que se puede perfeccionar, a una guerra perfecta", dijo el candidato.

La iglesia, a través de las declaraciones de monseñor Alberto Giraldo, arzobispo de Medellín también fue optimista y ponderó lo alcanzado por las partes que "reafirman la posibilidad de una solución negociada" y valoró el compromiso de llegar a una tregua el 7 de abril como "un anuncio de reconciliación de toda la familia colombiana".

Para la candidata independiente Noemí Sanín, "solamente se cambió una metodología de trabajo --mejor de por cierto--, pero en materia de hechos y resultados no se avanzó nada: no se disminuye el conflicto y no se sueltan secuestrados''.

Por ahora y en medio de tanta violencia, la pregunta que se hacen los colombianos, según lo anota la revista Semana, es si con la reanimación del proceso de paz -que aún requiere cuidados intensivos, pues puede volver a morir en cualquier momento- va a cambiar algo; o si será el mismo baile trillado, en el cual la gente percibe que el país se sigue desangrando mientras las Farc ganan tiempo y se fortalecen militarmente con la zona de distensión. Tristemente, la respuesta ya la están dando las Farc con la agudización de sus ataques en los últimos días, que han dejado 78 colombianos muertos y la posibilidad de un racionamiento de energía en algunas poblaciones a causa de la voladura de torres eléctricas. En declaraciones a la prensa, 'Raúl Reyes', vocero de las Farc, dijo que esta guerrilla no parará sus acciones ofensivas, de la misma forma en que "no ha parado el accionar del Ejército en todo el país, ni el paramilitarismo". Lejos está todavía para Colombia el anhelo de que sean silenciados los fusiles.