Argentina: en busqueda de una salida democrática

Por Martha Lucia Pinzón

  
El presidente de Argentina, Eduardo Duhalde, anunció recientemente la convocatoria a elecciones presidenciales en marzo del 2003. En la alocución presidencial, Duhalde dijo que el país necesita un gobierno surgido de las urnas para encarar las reformas que lo saquen de su crisis económica. "Necesitamos un gobierno fortalecido por el voto popular que sea capaz de llevar a la práctica las grandes reformas que apunten a un desarrollo económico sustentable".

No obstante, la realidad política que ha vivido Argentina en los últimos meses, permite suponer para algunos que esta salida democrática seguirá siendo la de otro gobierno en transición. Según el analista político, Martín Dinatale, del diario La Nacion, "por más que el próximo presidente vaya a ser elegido por la ciudadanía, este escudo no le garantizaría la posibilidad de sacarse el sello de un hombre de la transición democratica". Esta misma opinión, la comparten dirigentes de la oposición, funcionarios y legisladores al coincidir que el nuevo jefe del Estado podría caracterizarse por la debilidad política y cierta limitación en el ejercicio del poder a la hora de tomar decisiones.

Otros consideran que la propuesta del gobierno tiene el fin de evitar hacer frente a las consecuencias de las decisiones que han adoptado en estos meses con la congelación de los depósitos de los ahorristas, una fuerte agitación social y una aguda crisis económica que parece no tener final. Algunos observadores, creen que el llamado a elecciones responde a exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr un acuerdo con Argentina. Este organismo ha señalado que el principal problema del país es político.

Uno de los críticos de la convocatoria a elecciones es el diputado Mario Capello, de Unión Cívica Radical (UCR). "En lugar de estar resolviendo los graves problemas económicos, financieros y sociales que tiene la Argentina, ya nos metemos en el tema electoral y esto es absolutamente perjudicial para todo el país", declaró el parlamentario en una rueda de prensa.

Lo cierto, es que el caos político continua y el malestar ante las descertadas administraciones es evidente. Según una encuesta realizada por la consultora Gallup, el 81 por ciento de los argentinos dice que su condición económica ha empeorado. Con respecto a la evolución económica del país en los próximos doce meses, el 63 por ciento afirma que empeorará; el 14 por ciento, que quedará estacionaria; otro 14 por ciento sostiene que mejorará, en tanto que el 9 por ciento no opina.

Esta misma encuesta, parte del resultado de los últimos comicios legislativos e infiere que las elecciones presidenciales de marzo próximo tendrán un significativo porcentaje de votos nulos o blancos, sumado al hecho de que el candidato mejor posicionado no alcanza actualmente el 30% de intención de voto. "Esto significaría que el nuevo jefe del Estado contaría con un caudal de votos exiguo que lo debilitaría políticamente antes de asumir su mandato. Es cierto que, a diferencia de Duhalde, el nuevo presidente tendrá respaldo popular, escaso o no, que a la vista del mundo no es lo mismo que contar con el mero aval de una asamblea legislative", señala Dinatale.

Para el analista político, Mariano Grandona, la cruda realidad de Argentina demuestra que "después de golpear a las puertas del Primer Mundo, regresa a las profundidades del Tercer Mundo. En opinion de Andres Oppenheimer, "lo que se está viviendo en este país desde diciembre, cuando el gobierno congeló los depósitos para después permitir a la gente retirar su dinero en cuotas, a una tercera parte de su valor original, es mucho más que una crisis económica. Es un colapso de la confianza colectiva en las instituciones del país, que ha llevado a una desesperanza generalizada".

No cabe duda que la busqueda de una salida democrática en medio de una protesta colectiva que está volviendo intolerante a los argentinos, sigue siendo compleja. Sin embargo, es el rumbo indicado y aún hay tiempo para alcanzarlo si finalmente se comprende la necesidad de trabajar con sacrificio por parte de gobernantes y gobernados durante un período prolongado de tiempo.