Gonzalo Sánchez de Lozada, una vez más presidente de Bolivia

Por Martha Lucia Pinzón

 
"Los políticos no han podido mejorar Bolivia. Pues bien: ha llegado el momento del pueblo", dijo al jurar como nuevo presidente del país, Gonzalo Sánchez de Lozada, quien gobernó entre 1993 y 1997 y fue elegido por el Congreso de este país el pasado 4 de agosto como el nuevo jefe de Estado para un mandato de cinco años.

El Congreso designó a Sánchez de Lozada del centrista Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), por 84 votos contra 43 del líder indígena, Evo Morales Ayma, del candidato del Movimiento Al Socialismo, tras una sesión plenaria, en la que los legisladores de este movimiento y del Indígena Pachakuti, mostraron un ferreo rechazo en sus idiomas nativos aymara y quechua que anticipan lo que será una nueva característica de las sesiones del Legislativo boliviano, en las que más de un tercio pertenece a las fuerzas políticas de la oposición a la coalición del nuevo gobierno.

Despues de lograr una alianza con el Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, MIR, y las agrupaciones Acción Democrática Nacionalista y Unidad Cívica Solidaridad, el nuevo presidente prometió en su discurso de posesion, cumplir con sus propuestas de campaña que incluyen desde una inversión estatal en la construcción de carreteras, sistemas de riego para agricultores, viviendas de interés social hasta conexiones de gas natural en las ciudades para aumentar el empleo.

En una rueda de prensa, sostuvo que intentará dar "un shock de confianza" a la población y a la comunidad internacional sobre los objetivos que pretende. "Me comprometo a cumplir las promesas que dijimos en la campaña. Obras con empleo, salir de la crisis, derrotar la corrupción y luchar contra la exclusión social serán los desafíos del nuevo gobierno". "Llegamos para dar fe de estabilidad y de la intención de revertir la crisis, como hace el médico para no hacer daño pero dar la seguridad a su paciente", explicó el nuevo mandatario.

Al reconocer que Bolivia se encuentra en una encrucijada, Sanchez le pidió a sus opositores una tregua social para sacar a la nación de la crisis económica. "Nos encontramos en un momento muy difícil en la historia del país. Esta es una crisis del colapso económico, contagioso, peligroso y terminal, y espero que, juntos, podamos resistir para superarla", dijo en su discurso de posesión.

Los medios de comunicación respaldaron este llamado pero insistieron en que el desafío del actual gobierno será conseguir esa unidad " con obras y trabajos, tal como es su compromiso, por cuanto no existe otra manera de desactivar el descontento y la frustración de los bolivianos", anotó el editorial del diario la Razón. Por su parte, el diario La Prensa, consideró que "la vehemencia que impuso a esta convocatoria a la unidad política, también fue impresa al momento de pedir a la sociedad no quedar impasible a la espera de lo que se haga, pues él solo o sólo su partido y sus aliados o la coalición que ha conformado con el MIR, no bastan para enfrentar la crisis".

La designación de Sánchez de Lozada como presidente, y de Carlos Mesa como vicepresidente fue recibida con satisfacción por la empresa privada. Johnny Nogales, secretario ejecutivo de la Confederación de Empresarios Privados, se mostró optimista sobre la alianza alcanzada por el nuevo gobierno y "su capacidad en una acción parlamentaria que tratará de superar el acuerdo de gobernabilidad", según declaraciones concedidas a la BBC. Contrariamente, algunos otros sectores de la sociedad mostraron su descontento con la elección. Un estudiante entrevistado por este mismo medio expresó: "Después de ver su gobierno anterior (1993-1997), pienso que ha regresado lo mismo que ya vimos hace cinco años y quizá sea peor que antes".

Como era de esperarse, los líderes indígenas, Evo Morales y Felipe Quispe, ratificaron su posición adversa al gobierno y dijeron que darán un plazo para empezar a notar los cambios prometidos por el nuevo mandatario. "Vamos a dar noventa días al gobierno de Goni (Sánchez) para que se organicen, hagan una reflexión profunda para cumplir con la Bolivia olvidada", dijo Morales.

Se inícia un nuevo gobierno en circunstancias difíciles y el reto para el nuevo presidente será el de ejecutar acciones que le permitan a los bolivianos recuperar la confianza en la gobernabilidad democrática; gobernabilidad que no se alcanza con una alternación de poder sino con la capacidad del sistema político para alcanzar la satisfacción mínima de las necesidades fundamentales de la población. Este desafío en el caso de Bolivia, es mucho más profundo y la paciencia de la población se ha venido agotando. Ojalá que este nuevo gobierno demuestre un comportamiento distinto y sepa darle un impulso a la democracia.

Ver: www.bbc.co/uk/spanish