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The call came in a statement to the press today in Bogotá by Jan Egeland, Mr. Annan's Special Adviser on Colombia, who said the Secretary-General was "deeply concerned" by the deteriorating situation in the country. The Adviser had consulted with Mr. Annan during the past few days. According to the statement, the decisions made in the coming months may determine whether Colombia will secure a viable road to reconciliation or enter a period of debilitating conflict, economic decline, widespread human rights violations and civilian suffering that will affect not only the country but the Andean region as a whole. The only way to settle the conflict is through a negotiated solution, Mr. Egeland said. "You cannot shoot your way to reconciliation," he said. "This country has a terrible legacy of violence partly because it has repeatedly failed to face and to solve its profound social and political problems through negotiations." The envoy also said the Government of Colombian President Andrés Pastrana deserved respect for the political price it paid in pressing ahead with negotiations with the country's guerrilla forces. "All my contacts have convinced me that seeking a negotiated end to the conflict should become a State policy in Colombia, no matter who is President," he said. "As in most peace processes, there have been setbacks and difficulties, but the main point should be to learn from our mistakes while seeking to push negotiations forward." Mr. Egeland appealed to the international community to help solve the Colombian crisis, noting that the worsening situation there demanded a new awareness, as well as significantly increased international assistance. In terms of human rights abuses, the UN envoy urged the paramilitaries "to stop murdering women, children and unarmed civilians and stop forcing tens of thousands of innocent Colombians to flee their homes." He also encouraged the armed groups to release the civilians they had kidnapped and to refrain from further abductions that, he said, "do nothing to further the cause of social reform or of peace." http://www.un.org/cgi-bin/dh.pl#39 The following is the full text of Egeland's comments in Spanish, as reported by the Colombian NGO Fundación Ideas para la Paz: DECLARACION DE JAN EGELAND Asesor Especial del Secretario General de Naciones Unidas para Colombia Bogotá, 29 de Agosto 2001 - El Secretario General de las Naciones Unidas, Señor Kofi Annan, está profundamente preocupado por el deterioro creciente de la situación en Colombia. En mi calidad de Asesor Especial para Colombia he consultado con él durante los últimos días sobre la crítica situación que enfrenta este país. En nombre suyo hago un llamado hoy a todas las partes en conflicto para que pongan fin a los abusos cada vez mayores en contra de la población civil y realicen un nuevo esfuerzo para negociar, evitando una guerra total. Las decisiones que habrán de tomarse en los meses venideros bien pueden determinar si Colombia aún está en capacidad de asegurar un camino viable hacia la reconciliación y el desarrollo ó por el contrario, entrar en un período prolongado de conflicto debilitante, declinación de su economía, violación generalizada de los derechos humanos y sufrimiento de la población civil, que afecte no únicamente a Colombia sino a toda la región Andina. El empeoramiento de la situación que enfrentamos en Colombia exige en este momento una mayor sensibilización así como atención y asistencia internacionales significativamente incrementadas, coordinadas y a largo plazo. Durante los últimos tres años, el gobierno del Presidente Andrés Pastrana ha realizado esfuerzos por dar un salto adelante en dos procesos de paz difíciles, con las guerrillas de las FARC y el ELN. El presidente ha pagado un precio político por su compromiso con la paz y merece respeto por esto. Tal como ocurre con la mayoría de los procesos de paz, se han presentado retrocesos y ha habido dificultades. Pero el punto principal es aprender de nuestros propios errores mientras se continúa avanzando en las negociaciones. Tiempos de crisis como los actuales sirven de alimento a la frustración y conducen a la búsqueda de soluciones por la vía militar en lugar del diálogo. Pero quienes critican la búsqueda de la paz deberían considerar cuidadosamente la otra alternativa. No es con balas como se abre el camino a la reconciliación. Este país tiene un terrible legado de violencia en parte porque una y otra vez se ha negado a enfrentar y resolver sus profundos problemas sociales y políticos a través de la negociación. La única forma de poner punto final a este conflicto amargo, complejo y profundamente enraizado es a través de un arreglo negociado sin importar cuan prolongado y difícil resulte alcanzarlo. El llamado de las Naciones Unidas es para que los canales de comunicación que atraviesan los campos de batalla, jamás se cierren. No debería perderse la enorme inversión realizada en los diálogos por la paz. Desde mi designación como Asesor Especial del Secretario General para Colombia he establecido contacto regular con todas las partes del conflicto que participan en las negociaciones, así como con los actores que lideran la sociedad civil e innumerables miembros de la comunidad internacional preocupados por Colombia. Todos estos contactos me han convencido que la búsqueda de un final negociado al conflicto debe convertirse en una política de Estado en Colombia, independientemente de quién sea su presidente. Al entrar en un año de campañas políticas y elecciones, es especialmente importante evitar pasos que puedan menoscabar los esfuerzos de paz a largo plazo. El Secretario General de las Naciones Unidas se ha comprometido a continuar su apoyo a largo plazo a los esfuerzos para asegurar la reconciliación y la paz y yo personalmente prestaré mi asistencia dondequiera que sea posible en mi calidad de Asesor Especial. Las negociaciones han enfrentado una amenaza por parte de las fuerzas paramilitares que, con aparente impunidad, masacran civiles, amenazan a quienes apoyan las negociaciones y realizan ataques diseñados específicamente para menoscabar las iniciativas de paz. Varias bases paramilitares son conocidas pero continúan operando. Debería existir una inequívoca condena nacional e internacional contra los grupos paramilitares y quienes los financian y apoyan. La Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en su más reciente período de sesiones exhortó al gobierno para que adopte pasos más efectivos para combatir los grupos paramilitares. Las guerrillas también cometen violaciones de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario en el conflicto armado. La industria del secuestro y la extorsión de civiles que practican es condenada de manera firme y uniforme por las Naciones Unidas y la comunidad internacional en general. La Comisión de las Naciones Unidas sobre Derechos Humanos en abril instó a la guerrilla a respetar el Derecho Internacional Humanitario y llegar a un acuerdo amplio y completo de derechos humanos y a un acuerdo humanitario para preparar el camino hacia un cese de fuego total. Después de un período demasiado prolongado de indiferencia, la comunidad internacional ha empezado a prestar más y más atención y a ofrecer un mayor grado de compromiso a Colombia y a su pueblo. En tiempos de crisis como este, la comunidad internacional debemos incrementar nuestra asistencia a los más necesitados, no congelarla ni reducirla. Al mismo tiempo, debería quedar en claro que la comunidad internacional esta cada vez más preocupada por la violencia que esta forzando a miles y miles de colombianos a dejar atrás sus hogares y su terreno para pasar a la vida del exilio y el temor al convertirse en desplazados internos. No pasa un solo día sin que se vean forzadas a huir otras tantas. Creo que la necesidad más apremiante que tiene Colombia en este momento es reanudar los esfuerzos de negociación y diálogo. Por consiguiente, insto al gobierno para que adopte los pasos necesarios para realizar otro esfuerzo de negociación bien organizado con la participación de la comunidad internacional. Le pido asimismo adoptar medidas adicionales para detener los asesinatos de los activistas de derechos humanos y los sindicalistas y dar tratamiento efectivo al tema paramilitar. Insto a las FARC a liberar a los cientos de civiles que han secuestrado, incluyendo a los tres funcionarios de la cooperación alemana y Sr. Alan Jara. La comunidad internacional responsabiliza a las FARC por su bienestar físico y su regreso a casa sanos y a salvo. Insto al gobierno y al ELN para que regresen a esfuerzos de buena fe para negociar. Insto al ELN para que evite secuestros y ataques a civiles que no contribuyen para nada a la causa de la reforma social ó la paz. Insto a los paramilitares para que pongan fin a los asesinatos de mujeres, niños y otros civiles desarmados y dejen de forzar a miles de colombianos a huir de sus hogares. Finalmente, insto a la comunidad internacional para que se comprometa a ayudar a este país y sus gentes. La comunidad internacional debe mantener su compromiso continuo y a largo plazo para asegurar que la guerra desenfrenada y el desastre humanitario no prevalezcan. He llegado a la convicción de que a pesar de la crisis actual en las conversaciones, es posible de todas maneras avanzar hacia una paz real y duradera en Colombia. Creo firmemente que debemos resistir la tendencia general de la opinión nacional e internacional a mirar la constante violencia y los retrocesos como señal de que Colombia es un "caso perdido". Se requerirá tiempo, mucho tiempo, pero la paz y los derechos humanos pueden y se harán realidad si los esfuerzos nacionales e internacionales son coordinados y sostenidos.
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